por Soledad Barrutui y João Peres

Las corporaciones que quieren darnos de comer y beber son personas. No solo por lo obvio – sus staffs están compuestos por gente –, sino porque cada una ha desarrollado una personalidad con cualidades y defectos. Coca-Cola, PepsiCo, Mondelez, McDonalds, Starbucks, Nestlé y Danone; Carrefour y Walmart, Rappi y Glovo son un alguien poderoso que impacta en la sociedad. Las marcas claro que lo saben y buscan artilugios para moverse con libertad, para seguir aumentando su poder y ganar más dinero, pero también para seguir metiéndose en nuestra cocina, ese lugar íntimo y profundo que visitamos en pijama, con bebé en brazos o después de un día laboral.